El dueño sigue al frente
Nuestro escenario preferido es que el dueño siga dirigiendo la empresa. Si en algún momento quiere dar un paso atrás, lo preparamos juntos y con el tiempo por delante que haga falta: lo natural es que coja el testigo su segunda línea. Traer a alguien de fuera es el último recurso, no el primero.
Sigue siendo socio
Compramos la mayoría del capital y le pedimos al dueño que mantenga una parte relevante; en la mayoría de los casos, en torno a una cuarta parte. No es un formalismo: queremos que siga formando parte del proyecto a largo plazo. Si su caso es otro, también podemos estudiarlo.
El día a día no cambia
No compramos para recortar ni para desmontar lo que funciona; compramos precisamente porque funciona. La empresa se sigue dirigiendo desde dentro, y su equipo sigue haciendo su trabajo con las personas de siempre. Nosotros no estamos encima; estamos al lado.
El nombre se queda
Ni integración, ni cambio de marca, ni convertirse en una división de otra empresa. La empresa sigue siendo la empresa.
Diversifica su patrimonio, a tiempo
Casi todo lo que ha construido está dentro de la empresa. Con la operación asegura una parte importante, sin renunciar a lo que venga después. Y lo hace cuando nadie le obliga: las ventas que salen mal casi siempre llegan tarde, por una sucesión sin resolver, un problema de salud o un mal año.
Lo que cambia, cambia para bien
Un socio con capital para crecer, sin que el dueño vuelva a poner dinero ni avales personales. Un consejo que se reúne poco y decide rápido. Información clara y al día. Y ayuda en lo que más cuesta: incorporar a las personas clave y preparar la sucesión. Siempre junto al dueño, nunca por encima.
Donde otros compran con una fecha de venta en la cabeza, nosotros compramos para quedarnos.